5 formas de emigrar totalmente diferentes que aclarán tus dudas

06.11.2014

Categorías: emigración

¿Por qué añoras esa “suerte” de tu amiga que trabaja “de lo suyo” y tú todavía no sabes ni por dónde empezar?

O, ¿por qué a veces piensas que eres afortunada de tener el trabajo que has conseguido en el extranjero al ver otros casos de emigrantes?

¿Crees que todos partimos del mismo punto y que es “la suerte” o “el destino” el que determina nuestro éxito?

 

Imagen de Pixabay

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A raíz de la genial película que está a punto de estrenarse de Icíar Bollaín en “Tierra extraña”, he pensado que deberíamos de separar un poco el tipo de emigrantes. Es decir, cada caso es un mundo lleno de circunstancias, sentimientos y elecciones personales.

Que sí, que en España no quedan muchas más opciones que salir a buscarse las castañas, lo sabemos bien todos los que llevamos viviendo fuera más de dos años y no es para nada un camino de rosas.

Pero esto también se junta con la globalidad, la internacionalización de las empresas y otros muchos motivos por los que no solo españoles, sino personas de todo el mundo salen de sus países y tienen las familias repartidas por el mundo.

En el caso de los españoles, yo creo que hay muchos factores que determinan el camino de cada persona en el extranjero, el más determinante es el punto de partida:

Por qué emigras

Desde mi punto de vista hay 5 formas totalmente diferentes de emigrar, y aunque todos ellos son emigrantes y viven fuera de su país (echando de menos su familia, su clima y su comida), no quiere decir que sus partidas hayan sido movidas por los mismos motivos, aunque compartan algunos de ellos.

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Nota: eso NO es una crítica a la película de Icíar, es una aclaración de los diferentes tipos de emigrantes españoles que yo he podido conocer (y que harían falta 2000 películas para plasmar todas las historias). Que todos compartimos añoranza a nuestra tierra, pero no todos compartimos los mismo motivos de emigración

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 1. Emigración profesional:

Estás estancada en tu trabajo en España y necesitas un avance profesional que tu país no te proporciona ahora mismo.

Son los llamados “afortunados” de la crisis por tener trabajo. Pero la realidad es que son los que soportan grandes cargas de trabajo, expectativas de promoción inexistentes y reconocimiento 0. Sienten que tampoco pueden dejarlo por la presión social de “cómo vas a dejarlo con la que está cayendo”.

Estas personas en un país con un funcionamiento normal, cambiarían de trabajo o de profesión.

Son las personas que deciden tomar las riendas de su vida y tener la valentía de dejar lo que no les deja avanzar (sus trabajos en España) para buscar un futuro mejor, fuera de nuestras fronteras.

Una de las valientes fue Caro, dejó su trabajo en Granada para poder dedicarse a lo suyo en Londres.

Imagen de Pixabay

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2. Emigración por necesidad:

Llevas varios meses en el paro, casi no te queda dinero, no encuentras nada y te comen los gastos

Los perfiles son muy variados, personas de todas las edades, con estudios o sin ellos, con hijos o sin ellos, que no han encontrado nada en España y no les ha quedado otra que vender todo lo que han podido para empezar una nueva vida en el extranjero.

Su nivel de idioma es básico, y de momento solo aspiran a trabajos poco cualificados.

Son varios de los casos que refleja la película “en Tierra Extraña”, personas que han emigrado porque no les quedaba otra opción.

 

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3. Emigración familiar:

Cuando un miembro de la familia o tu pareja ha encontrado en el extranjero un trabajo con condiciones mejores que las que tenéis en España y os mudáis todos.

Esto no solo aplica a familias con hijos, también hay muchas parejas que uno de los dos ha sido destinado a sedes de  otros países (Oriente Medio, Europa, Asia o EEUU) y el otro le acompaña.

En algunos casos tienen ayuda de las empresas que les envían, en otros son familias enteras que se mudan a un destino y empiezan desde cero y son además de emigración familiar, emigración por necesidad.

Podéis ver un ejemplo en el caso de Aroa, dejó su vida y trabajo en España para seguir a su marido en República Checa.

Imagen de Pixabay

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4. Emigración por recolocación:

Es un poco el caso anterior pero solo un miembro. Cuando una persona encuentra un trabajo mejor del que tiene en España o cuando su empresa lo traslada una sede en diferente país.

Esta persona aterriza en su nuevo destino con trabajo, le es mucho más fácil encontrar alojamiento e integrarse en su nuevo destino, aunque siga teniendo las particularidades de que echa de menos a su familia y su país.

Podéis ver un ejemplo en el caso de Patricia, dejó su trabajo en España por uno mucho mejor en Escocia.

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Imagen de Pixabay

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5. Emigración por formación:

Cuando una persona deja su país para aprender un idioma un tiempo determinado. También puede hacerlo de intercambio, o para estudiar el último curso de la universidad.

Es el típico caso de que vas un verano a estudiar a Irlanda, o el Erasmus en Finlandia, o los 9 meses en Australia.

Varios de estos casos acaban alargando su estancia, e incluso acaban volviendo a ese destino años después.

Como es el caso de Nerea o Marta, ambas aterrizaron en sus destinos para aprender inglés y no solo se han quedado, sino que han decidido incluso emprender en sus países de acogida.

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Imagen de Pixabay

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El punto de partida de nuestra emigración condiciona el futuro de la misma, es decir: no es lo mismo emigrar por necesidad a Londres que emigrar porque te han recolocado en una oficina de Dubai.

Ambas conllevan estar fuera de tu casa y echar de menos a tu familia, pero probablemente el primer caso será mucho más duro en cuanto a adaptación que el segundo.

Yo quiero pensar que estar fuera no es un castigo, es más bien una experiencia personal de valor incalculable que te aleja del foco del problema y hace que tengas una visión más global y menos manipulada de la situación de tu país.

También pienso que incluso las cosas malas nos enseñan, que si volviéramos marcha atrás, muchos de nosotros no cambiaríamos el rumbo de nuestra vida en el que incluye la emigración.

Al menos yo, no imagino mi vida sin esta etapa. Aunque me encantaría, que mi país estuviera deseando que volviera todo el talento que ha perdido en sus aeropuertos, y apostara por un I+D y el emprendimiento.

Porque nuestra gente tiene un talento incalculable, solo tenemos que empezar a vendernos mejor.

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¿Y tu? ¿Te sientes parte de alguno de estos emigrantes? ¿Crees que eres un poquito de varios? ¿Consideras que hay varios tipos de emigración o crees que todos tenemos la misma situación? ¿Volverías a emigrar si dieras marcha atrás en tu vida? ¿Volverías a España si tuvieras una oportunidad profesional?

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Me encantaría saber tu opinión, compártela en tus comentarios, ¡los contesto todos!

6 comentarios en “5 formas de emigrar totalmente diferentes que aclarán tus dudas

  1. Caro chan

    Si, creo que la mía es, en realidad, es de las más fáciles. Solo eres tú y tus ahorros. Las demás implican tal nivel emocional y de estrés que agüita…

    Pero tampoco es fácil, aquí sigo peleando por hacerme el hueco, eso si el día que meta la cabeza el resto irá por inercia <3

    Un besazo guapa, vaya post currados que me haces…

    Chuuuu!!!

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    1. Elisa Autor

      Yo creo que todas tienen su parte buena y mala, pero aunque todas implican desplazamiento, siempre hay algunas más doloras que otras al final. Estoy segura que poco a poco te abrirás camino, es solo cuestión de tiempo y de echarle ganas, y de eso vas a tope. Un besito guapa y gracias por leerme siempre!! Love!!

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  2. Patricia Cuní

    Buenísimo como siempre! Como bien dices, cuando emigras con trabajo eliminas un problema de la ecuación de emigrar: buscar trabajo. Y la integración en el nuevo país es más sencilla porque bueno, en el trabajo conoces gente y todo es algo más fluido. Eso sí, la añoranza y la sensación de pérdida no te la quita nadie. Y menos todavía la frustración por ver cómo podrías estar haciendo exactamente lo mismo en tu lugar de orígen… si alguien alguna vez te hubiera dado la oportunidad en lugar de colocar al enchufado/familiar de de turno. En general, si lo pongo en una balanza, a mi me pesan más las cosas positivas que las negativas (que también las hay), así que… ha valido la pena!

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    1. Elisa Autor

      Gracias guapa!! Sí es más sencillo cuando uno va con trabajo, pero la adaptación a las nuevas costumbres no te las quita nadie! Al final, todos tenemos cosas comunes, aunque emigremos de forma distinta. En cualquier caso, mientras compense lo positivo, adelante. Un besito

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  3. roxana

    Soy argentina, emigre a espana hace 12 años…tengo casa, amigos y un buen trabajo aqui. Quiero a ésta tierra, pero si os tuviera que dejar un consejo a todos aquellos que aun no habeis emigrado, no lo hagais…no hay nada que compense todas las perdidas emocionales que dejas…sigue en tu tierra, la crisis pasara, créeme! Son ciclos y para cuando te encuentres situada en el exterior veras que la añoranza de tu tierra nunca te abandonara…sigue, aguanta, no dejes tus afectos, las familias se parten, las vivencias te alejan de lo cotidiano, y al final, cuando los años hayan pasado no serás de ningún lugar…con cariño

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    1. Elisa Autor

      Hola Roxana! Muchas gracias por tu comentario. Me encanta ver comentarios con opiniones diversas y respetuosas. Estoy de acuerdo contigo en que cuando estás fuera echas mucho de menos a tu familia y te pierdes muchas cosas. Pero también es cierto que ahora mismo en España es muy difícil progresar profesionalmente y a veces uno necesita irse fuera a avanzar para no quedarse estancado. Aprender idiomas y vivir en un país extranjero, creo que es algo que te abre mucho más la mente que vivir en el mismo sitio toda la vida rodeada del mismo tipo de personas. Con el tiempo siempre puedes volver, y si no vuelves, es porque tienes algo que te compensa mucho más en tu actual situación. Al fin y al cabo, somos ciudadanos del mundo. Un abrazo!

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